El reloj de pared marca las siete de la noche, la temperatura nocturna es una de las más frías en varios meses. Julia está sentada en el bar La Memoria tomando una cerveza luego de un día de trabajo agotador, espera, mira a su alrededor y por momentos piensa en esos cambios que suceden entre el avanzar del tiempo y las situaciones, recapitula lo que han sido todos esos meses desde que Rafael se fue.
Oye la música de fondo, en una rockola antigua de madera con franjas color rojo fuego, de esas que tienen canciones de tiempos donde el amor era algo tan fuerte, que un despecho podría llevarte a la muerte.
Y de repente suena una parte del coro que dice:
♫♪Sombras nada más
♫♪Acariciando mis manos
♫♪Sombras nada más
♫♪En el temblor de mi voz
Vuelve a su mente el momento de esa noche de Noviembre, cuando tomando un café y mientras le tenía de las manos, con la más cruda realidad en su voz, le dijo las fatídicas palabras “no te amo a ti sino a ella”…
♫♪Pude ser feliz
♫♪Y estoy en vida muriendo
♫♪Entre lágrimas viviendo
♫Los pasajes más horrendos
♫♪De este drama sin final
Fija la mirada en su cerveza y reflexiona que los amores posteriores van cicatrizando el corazón, haciéndolo más sabio pero igual de vulnerable. Perder ese amor no dolió como el anterior, quizá solo se muere de amor una sola vez en la vida y lo demás es aprendizaje.
Al alzar la vista observa que viene llegando Manuel, su nuevo acompañante,este se sienta y en el conversar se acaba el drama, entonces oye la nueva canción que está de moda:
♫♪Lo mejor de mi vida eres tú….
Mirando las facciones suaves y dulces del rostro de Manuel, su mirada intensa y apasionada entiende que lo mejor de la vida está allí en frente, en el aquí y ahora. Momentáneamente llega la certeza de algo mágico que se expresa a través del significado de las canciones y las señales de la vida entre las sombras de la inconsciencia.
Quien sabe como termine esa fría noche de noviembre, pero seguro todo sucederá entre las sombras.