Posterous theme by Cory Watilo
Palabreros

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Ciudad fria, ciudad caliente

Desde la viga de un puente
quiero de un brinco volar.
Saltando aires, corriendo...
como en los sueños.

Sumergirme en el East River
y calentarlo con mi sangre.
¡Traigo sangre caliente del Caribe!

En mi sueño viajo a lo caliente,
para salir por donde sea,
playa del Caribe, río o bañera...

Salir donde estén ellos,
esos que quiero abrazar
o felicitar en su día.

Tomemos cervezas de a peso,
disfrutemos, frente al mar,
si malicia, sin deseo ni fuego.
El que hace falta lo llevo adentro.

Y sí, quizá sí quiero ver el fuego,
pero el del Fogón de Doña Julia...
Esa vieja negrita que cocina alcapurrias.

Hoy vivo en el sueño
aunque camine como realista,
mi ciudad lejana parece un sueño
y la ciudad de los cristales,
(tan mía como la ciudad caliente)
me parece de verdad.

Aquí en esta ciudad fría
también bailo, hago
 piruetas y releve.

Vivo el sueño aunque
la ciudad parezca real,
que a fin de cuentas
el sueño me lo invento
tantas veces como a la ciudad.

Poesía-Sueño-Prestidigitador

Los recuerdos, recuerdos son.

Las poesías, poesías son.
Todo es imagen.

Mas el sombrero roto del prestidigitador
sigue lleno de trucos que son reales
para quien se los quiera creer.

Hoy no me quemo en las sombras,
busco la poesía entre mil estrellas
de colores irreales
que son inventos de Dios.

Camino por un cielo sin nubes
y me cuestiono que es más real;
si la invención del Gran Titiritero
o un pedazo de poesía
con sentimientos reales
para alguien que se lo creyó.

Cada pedazo roto de mi corazón
se limpia cuando nadie se lo imagina.

Y cuando suena el trino de la trompeta del triunfo
puedo estar creando un pedazo de sol,
arrastrando un concepto destrozado...
viviendo...

Mas en este escenario mágico
solo me lo creo si me doy por enterado.

Pero mi creación seguirá impactando
al público y mis sentimientos
serán un misterio
creado por la fantasía de un público
que vio algo o que se lo leyó.

Soy el prestidigitador
mi fuego es magia
mi magia es mentira
y el que quiera quemarse
se está quemando,
el que quiera crearse
se está creando.

Mi cuerpo se prende
cuando la tinta se apaga,
y el sueño pudo haber invadiendo
la tinta se estaba quemando.

Y es que mi creación y yo
no siempre bailamos juntos.

Mi tristeza pasa
pero la poesía queda
y vive en el corazón
roto de algún viajero deprimido.

Mi alegría pasa
pero el payaso se queda
en el corazón de una niña juguetona
que piensa que soy yo.

Aún así no soy niña,
no soy payaso,
no soy poeta.

Soy un mimo despintado
que juega a ser poeta
dentro de la caja chica
del celular de un espectador.

Time


One look at your photo:
takes a second...
lasts an eternity in my soul...

Fifteen minutes drinking some tea:
with you pass too quick,
I want it to repeat
and for time to stop.

One minute looking at your face:
Takes away all pain, all frustration,
reminds me that I want you all the time.

Forty five minutes, walking together, holding hands:
bring eternal happiness,
fills the heart with joy,
your voice appeases me...
your eyes make me calm...
I want more....

One night sleeping together:
is one grain of my desire,
is a letter in the story I dream of having with you,
but I want it like the dog want his bone,
like the trees the rain...

Like sea wants the sand:

With waves that come and go,
that never tire of caressing, touching, feeling,
that never tire of dreaming
themselves together,
dragging each grain of sand into its depths.

Like the sea I want you in my depths
you inhabit that space
and even though the day can be close
it will still feels afar.

By that truth a whole day with you
flies like the concord....
Because ours is a long distance voyage
and this short flights
are not understood by our hearts.

I want you now,
and despite desperation consumes me,
I wait in hope,
I wish to look at you every minute,
remember you every second,
share with you every day,
every moment...
every piece...
every second...
with you is sublime, special...



Tiempo


Una mirada a tu foto:
 me toma un segundo...
dura una eternidad en mi alma...

Quince  minutos tomando el te:
contigo se acaban muy rápido,
deseo que se repitan y se detenga el tiempo.

Un minuto mirando a tu cara:
Me quita todo mal, toda depresión,
me recuerda que quiero tenerte todo el tiempo.

Cuarenta y cinco minutos caminando de la mano:
traen eterna felicidad,
llenan el alma de alegría,
tu voz me alivia...
tu mirada me calma...
Quiero más....

Una noche durmiendo contigo:
Es una migaja de lo que deseo,
es una letra en la historia que sueño contigo,
más la anhelo como el perro a su hueso,
como el árbol a la lluvia...

Como mar a la arena:

Con olas que van y vuelven,
que no se cansan de acariciar,
que no se cansar de soñar
con estar unidos,
con arrastrar cada grano de arena a sus profundidades.

Como el mar yo te deseo en mis profundidades
y ahí habitas
y el día por más cerca que esté
parece lejano.

Por eso todo un día estando contigo
vuela como avión de alta velocidad....
Porque nuestro viaje es de larga distancia
y estos vuelos cortos
no los comprenden nuestro corazones.

Y yo te deseo ahora,
y aunque la desesperación me consume,
aguardo con esperanza,
deseo cada minuto de mirarte,
cada segundo de recordarte,
cada día de compartir contigo,
cada momento...
cada migaja...
cada segundo...
Contigo es especial...

Sublime...

Nuevo tema semana 48

Chicos: aunque nos saltamos una semana, esta corresponde a tema libre.

Sería maravilloso que pusieran tags (etiquetas) a sus escritos para que no se pierdan en la inmensidad de internet: su nombre de palabreros, el número del tema (en este caso "tema 48") y la etiqueta "tema libre 2" que es la etiqueta ya existente.

¡Muchas gracias!

Prisión

Bdepmc1648


La opresión ahoga en la prisión sin rejas...
Las paredes son frías
y las adorna un crema pesado.

Nunca pensé que el "arte" me encerraría
en esta penumbra de lujo.
Miro hacia arriba
y el estucado crece
en estalactitas que se acercan
al lado más sensible del corazón.

Sufro...
 Callo...
 Y espero triste,
 en ausencia de algo que quiero
 y por ahora no puedo recuperar.
Tengo hambre de tenerte...
Mi libertad está en tu recuerdo,
que ante tanta opresión se vuelve lejano
y me parece más fantasía que realidad.

Este cielo blanco no ofrece estrellas ni sol,
Todo es plano en la cárcel de lujo.

Donde la hipocresía es la regla de supervivencia.
Pero mi alma libre
no calla ante tanta injusticia
tan solo piensa en escapar contigo...
...a aquella bahía brillosa que soñamos
...a aquella bahía que sí existe en la realidad.

Tu eres real,
lo demás no existe...
lo demás es efímero
 y no vive con la insistencia
 que vive tu recuerdo en  mi.

Solo deseo escapar de esta fantasía terráquea
hacia la realidad de nuestra estrella de la noche
de nuestro surreal sueño
de nuestra canción de amor.




No-poesía

He intentado hacerte una poesía,
pero hoy hace frío
o mañana trabajo temprano... 

He querido mirarte,
pero quizás tengo que irme 
o el sol no salió hoy... 

Aún sin mirarte,
aún sin escribirte,
me pierdo en tus ojos...
que imagino claros
aunque no los veo, 
que recreo una y otra vez 
mirándome...
pasando por mí
mientras yo paso por ellos.

No te hablo pero puedo decirte
que imagino cómo será verte presente. 

No se si esto
no es una poesía,
pero te la dedico...
 Te dedico un verso sin verso, 
una rima sin canción 
y un abrazo sin tacto. 

Puede que esto sea
una poesía 
y  te la dedico...

Te dedico una no-poesía, 
una fantasía que he creado 
para una mujer  que baila 
en mis sueños, 
que se mueve...
conmigo o sola;
que es bella...
simplemente existiendo. 

Una mujer que me disfruto 
y quien le dedico esta fantasía... 

Duermes

Antifaz

Duermes con antifaz.

Como si estuvieses en un baile de disfraces.

Duermes protegiéndote de la claridad.

Mientras te observo, escribiéndote poesía de kindergarten.

 

 

Esa mascara solo acentúa tu belleza.

Esa cara que de solo mirar, embelesa.

Esa divinidad que no me canso de admirar…

Bajo un eclipse en Tenochtitlán.

Bajo un aguacero en San Juan.

 

 

Duermes con antifaz.

Y no me canso de admirar.

No me canso de soñar.

No me canso de amar.

No me canso de adorar.

Cuento no navideño (continuación)

El cuarto donde durmió Gabriel, con no más de cuatro años de construido, era una de esas aulas prefabricadas del CAPFSE: buen material, techo de dos aguas de cemento colado, ventanas con láminas plásticas traslúcidas, buen pizarrón para gis y una banqueta de setenta centímetros rodeando la construcción por sus cuatro lados. Frente a la puerta de entrada una minúscula área plana, en forma ligeramente triangular, no mayor de cuatro metros cuadrados. Hacia el lado izquierdo el terreno descendía rápidamente y hacia la derecha ascendía, de modo que en la parte posterior del aula el terreno casi alcanzaba la altura total del salón de clase. Del vértice da la pequeñísima explanada salía la vereda que conducía a la puerta de golpe del terreno escolar, por la cual se accedía al camino de herradura que, subiendo siempre, unía al pueblo con la comunidad vecina.

Ese día, que sería el primero del curso escolar, amaneció lloviendo, pero a las siete y media de la mañana, aunque la humedad era mucha, no había lluvia, aunque sí una ligera neblina.

Gabriel aprovechó que había escampado, salió al camino de herradura y dio cinco largos silbatazos para llamar a los alumnos a clase. Desde la primera vez que llegó a la comunidad con el maestro anterior había quedado claro que las clases iniciarían el dos de septiembre a las ocho de la mañana. Los silbatazos le parecieron suficientes al profesor Romero para llamar a clase.

Pasaron los minutos y no llegó ningún alumno. Gabriel esperó sin preocuparse hasta las siete cincuenta, hora en que empezó a perder la tranquilidad. A las ocho en punto de su reloj de pulsera volvió a salir al camino de herradura y sonó su silbato otras cinco veces en forma prolongada. Tres o cuatro minutos después llegó el primer alumno, un niño como de ocho años, que tímidamente se sentó en la banqueta que rodeaba la escuela sin apenas saludar. El maestro decidió esperar un poco más. Pasadas las ocho y media sólo habían llegado cuatro alumnos: tres varones entre los ocho y doce años y una niña posiblemente de seis que no habló en toda esa mañana, ni en ninguna de la primera semana de clase, hasta el punto que Gabriel llegó a pensar que no sabía hablar todavía. Ese día no llegó nadie más. No tardó Gabriel más de media hora en darse cuenta que ninguno de los cuatro niños sabía leer, pero decidió que ese dos de septiembre no valía la pena empezar a enseñarles. Ya tendría toda la tarde para pensar cómo lo haría a partir del día siguiente.

EL PRECIO

¿Cuánto vale tu silencio?  

 


¿Mil monedas de tu gran esfuerzo?


 

¿Treinta vidas paseando por los mismos campos?


 

¿Nueve meses entre tantos vientres?


 

¿Cuánto vale una sonrisa?

 


¿Mil lagrimas desesperadas?

 


¿Diez mil vueltas en la noria de la vida?

 


¿Cuánto vale mi compañía?

 


¿Siete gritos y peleas matutinas?

 


¿Amenazas y manipulaciones en nombre del amor?

 


¿Cuánto vale tu silencio cada mañana?

 


La espera constante de todos los días..

 


La espera amarga de todas las noches…

 


Espera, espera, espera...

 


De eso se ha vivido tres años...



Espera

 


Es hora de olvidar

 


Es hora de vivir

 


Es hora de vivir aquí ahora

 


¿Cuánto vale la vida?

 


No tiene valor calculado

 


¿Cuánto vale la felicidad?

 


La belleza de una rosa.