Me levante sabiendo que ese sería el último día de tu existencia.
Como si fueras un prisionero a punto de ser ejecutado.
Tus horas estaban contadas, y todos lo sabíamos. Incluyendo tu.
O quizás no, quizás ya estabas ajeno a todos los traumas y dramas existenciales de la vida.
La vida… esa que ya entre suspiros agonizantes se te escurría.
La noche antes había sido una de las mas crueles y tristes. Se me había otorgado la tarea de escribir un comunicado de prensa, anunciando tu partida. Sabia de la intensidad de mis sentimientos. Sabia como reaccionaria a ese momento cuando eventualmente sucediera. Así que opte por una solución practica para cumplir con la propuesta:
Escribiría el comunicado mientras aun estuvieses vivo. Quizás con la esperanza de que quedara archivado. Quizás con la esperanza de que te convirtieras en un segundo Lazaro.
“El reconocido productor artístico Frank Prenda de 66 años de edad, falleció hoy _________ de 2005, a las _____ de la _______ tras una larga lucha contra el cáncer linfático que llevaba padeciendo desde hacían años.
Actor, escritor, compositor, camarógrafo, empresario. Mujeriego, héroe y villano. Pobretón, mendigo, rico y cuasi millonario, Prenda fue el primero en fundar un centro de capacitación artística y técnica en la Isla del Encanto
En sus últimos años se dedico a promover diversas agrupaciones artísticas de la isla, aunque no con el éxito esperado. Casado en dos ocasiones y divorciado en múltiples, le sobrevive un ejército de hijos, y nietos”
Voy de camino a esa casa que se ha convertido en tu puerto de transición. Voy mirando el cielo azul, límpido, sin una sola nube. Esos cielos que solo se ven en nuestra isla durante el mes de marzo.
Y me voy preguntando…
“Estarás al tanto?...Estarás al tanto de que estas viviendo el ultimo día de tu vida?”
Pero vuelvo a pensar que no. Pienso que cuando se tiene los ojos ya grises, cristalizados, con la mirada perdida en el limbo; no se puede estar al tanto de mucho.
Mi esposa me mira mientras conduce. Me mira con tristeza, se que trata de comprender mi dolor. Pero no se lo imagina. Prefiero que ni lo intente Nos detenemos en un Dunkin Donuts. Ella sabe que me encantan las donas glaseadas y trata de subirme la moral con una.
Miro a la gente a mi alrededor. Todos viven su vida. Todos inmersos en su rutina.
Mientras tu estás viviendo tu ultimo día, ellos como si nada. El mundo sigue su tiempo. Ajeno.
Todo el mundo siempre piensa que le quedan cien mil días.
La tarde anterior te dije lo mucho que te amaba, te dije que siempre te amaría, y que te haría sentir orgulloso de mi. Te mencione que aunque en la niñez me dejabas plantado en los días especiales, en la adolescencia te luciste.
Me diste lo mejor de ti.
Te convertiste en mi mejor amigo.
Quizás porque ya te dabas cuenta que éramos idénticos. Entre todo ese ejercito de hijos habías encontrado a un clon, y creo que eso te preocupaba mucho.
También te dije que aunque te amaba y admiraba, había aprendido de tus errores y que daría el máximo de mi para que la historia no se repita. Te agarre la mano izquierda y te pedí que me la apretaras si me estabas escuchando. Me la apretaste…
Y vi una lagrima tuya recorrer tu cara.
Voy llegando a esa casa donde todo se acaba.
Donde en breve tu vida, se apagara.
Y voy viendo el cielo azul, infinito, perderse entre las montanas.
Y voy pensando que hacia el te diriges.
Que lo recorrerás hasta llegar al espacio.
Y voy recordando, que al igual que yo, los días azules límpidos son tus favoritos.
Voy pensando que te vas en un día hermoso.
Un día donde la muerte no podría tener cabida.
Voy pensando que llegaste un 14 de junio.
Voy pensando que te vas un 14 de marzo.
En la Ciudad de Nueva York.
El 1 de Octubre de 2010.