Sobre las cosas que se poseen.
En el disco duro de mi computadora tengo un video que se oye terrible. El micrófono de la cámara está viciado por el ruido del viento.
Tengo una amiga que un día decidió irse a algún otro lado; la condición era, más o menos, que quedara lejos.
Tengo un hombre que fue importante. Que lo es. Bueno ya no lo tengo. Ahora está viviendo en el país de la pobreza y la alegría (me quedo pensando y tengo que corregir: en uno de los países de la pobreza y la alegría).
Tengo cosas perdidas. Siempre tengo cosas perdidas... las llaves, una blusa, una amistad. Tengo la suerte de recuperar muchas de las cosas que pierdo.
Me gusta recibir regalos. Y a quién no.
Mi amiga la viajera, la que se fue para estar lejos de ese hombre que finalmente se fue más lejos, me enviaba regalos: videos, por ejemplo. A mi amiga la recuperé cuando volvió de su travesía sanadora. Pero hace casi dos años, cuando la pérdida era reciente, recibí aquel video tomado en Giant's Causeway. El sitio es indeciblemente hermoso, pero de repente quien sabe que hace mi amiga con la cámara, y por accidente se graba a si misma... sonriente, con el cabello revuelto por el viento.
Eso es para mi Irlanda. El accidental atisbo a la sonrisa de una mujer que amo. Una mujer sanando, dejándose sanar por el viento y la inmensidad vegetal de Irlanda.
