Otoño, Central Park
La noche se ha inundado de olores que relajan y un lago relleno de pétalos invita a los cuerpos desnudos a bañarse. La temperatura es fría mas los cuerpos han entrado en calor. A lo lejos una guitarra crea un sonido que seduce y que se combina con los cantos de los pájaros para intensificar el ambiente idílico y surreal que crean los olores de flores de la noche, la vista del lago y la naturaleza de los cuerpos desnudos que viven en él. Dos cuerpos una vez distantes, se atraen, la melodía de la noche los seduce y se comienzan a calentar en un lago frío que los cuerpos han calentado. Al ritmo que estos se mueven el lago hace burbujas y expele un olor que no se sabe si es de rosas, lavanda o incienso pero cautiva el bosque y hasta los pájaros desean bailar. Los cuerpos ya no se mueven juntos ahora vuelan y crean arte en el aire, todo lo comienzan a transformar... Se pierden...Suena el despertador. María despierta sola en la cama, pero la fantasía ha sido tan real que ella decide sentarse en el escritorio y comenzar a escribir.
