Posterous theme by Cory Watilo
Palabreros

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Mierda

No sé que mierda escribir de este tema tan mierda. y no es que sea come mierda y no me guste hablar de mierda pero, ¿qué mierda puedo decir sobre el tema mierda?...

Mierda                     Crap                                                                                                                           Caca                    Churra                                                                                                                                 Caldo Criollo Mojón                                                                                                                               Excreta Excremento                                                                                                                         Heces Fecales (No eses)                                                                                      Materia Fecal

Mierda, mierda, mierda, ese es el tema...

MIERDA

Sabiduría Popular Soez

Pensando en el tema "mierda" lo que se me ocurrió fue, simplemente, abrir un periódico o prender las noticias, pero esta semana tuvo la particularidad de estar saturada de emociones positivas gracias al rescate minero en Chile que tantos siguieron por todo tipo de medios de comunicación. Y, la verdad, no tengo ganas de aguar los ánimos felices con los que se cierra la semana en medio de tantas dosis de realidad poco agradable.

Por esta razón, mejor les hago un compendio de refranes repletos de sabiduría popular o, en algunos casos, pura mierda. ¡Lean y aprendan! (Todos los que no lleven crédito son anónimas)

  • Comerás gloria, pero cagas mierda
  • Cuando uno está sala'o hasta del cielo le llueve mierda
  • Quédate siempre detrás del hombre que dispara y delante del hombre que está cagando. Así estás a salvo de las balas y de la mierda. (E. Hemingway)
  • Alabanza propia, mierda segura
  • El día en que la mierda tenga algún valor, nacerán los pobres sin culo
  • Nunca faltará un tiesto para una buena mierda
  • Señorito de pueblo y caballo criado a hierba, puta mierda
  • De los placeres sin pagar el mejor es el cagar: deja el culo agradecido y a la mierda en su lugar
  • El hombre es el único animal de la tierra que cuando pisa mierda le da importancia y por ello intenta encontrarle algo positivo al hecho de haberla pisado
  • La vida es una mierda, pero, por favor, no la cagues
  • Más vale estar en el puto país de uno que en esta mierda de extraños
  • El que a buen árbol se arrima, buena mierda de pájaro le cae encima
  • Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda
  • Quien sólo piensa en lo que a su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale
  • Ojos que no ven, mierda que pisas
  • Cuesta abajo, hasta la mierda corre
  • ¿Enseñar sin saber? Como no sea el culo, no sé qué es
  • Aprendiz de muchas ciencias, maestro de mierda
  • Por más vueltas que des, el culo siempre te queda atrás
  • Caga el rey, caga el papa y en este mundo de mierda de cagar nadie se escapa
  • Tanto sabe, que sabe a mierda
Y uno más que añado, aunque directamente no hable de nuestro tema:

Desde que se inventaron las disculpas, se acabaron los pendejos. 

Fábulas de Alegría.

El licenciado Alegría se levanta temprano, como es su costumbre. Si los seres humanos somos animales de costumbres, el licenciado Alegría es un gran animal. Como todas las mañanas, se dirige al calentador (no automático) y gira la perilla para encenderlo. No se escucha el bombazo que acompaña a la gran flama, porque se acabó el gas. Su compañero de casa, un músico huesero, es mucho menos metódico que él y por supuesto no cambió el tanque, a pesar de que Alegría le dejó dinero, como de costumbre. Se baña con agua fria y se peina prolijamente, echándose mucho gel y estirando los mechones de pelo para medio cubrir su mollera pelona. Sale del baño para vestirse con uno de sus varios e idénticos trajes grises y camino al clóset se pega en el dedo chiquito del pie. Ya vestido se va a la cocina para desayunar; puesto que que no hay gas, se prepara un sándwich y nada para tomar, porque no puede poner a hervir agua para café y en las mañanas Alegría sólo toma café. Muerde su sándwich y no se da cuenta de que le puso demasiada mostaza, hasta que esta se derrama y cae directamente en su corbata. Vuelve a su recámara, se cambia la corbata y como está un poco ofuscado por la mala mañana olvida echarla para atrás, como es su costumbre, para después cepillarse los dientes. Tras una mancha de pasta y otro cambio de corbata, sale de casa y camina hacia la parada de autobús a la cual llega sólo para ver como se va su transporte. Nunca se le hace tarde, pero qué podemos esperar si tuvo que cambiarse dos veces la corbata. Resignado y paciente, se queda ahí de pie esperando el siguiente autobús. Alegría mira hacia el final de la calle, distraído, o más bien concentrado en su esperanza de ver venir pronto el siguiente autobús y no se da cuenta del perro que está orinando los bajos de sus pantalones, hasta que siente la humedad en el zapato. Ahuyenta al perro como puede, porque una langosta (¿una langosta?) furiosa le jalonea con sus enormes tenazas la bastilla de la otra pierna, la que el perro no orinó. Caray, dice Alegría, este día va a ser una... No alcanzamos a escuchar lo que dice, nos estorba el estruendo de un piano cayendo sobre su cabeza.

Venganza se escribe con "V" de venirse. Guerra con "G" de gozar.

Ceciliavenganza

 


 


 


 


Pedro Reinstack lo había anunciado. En un comunicado muy chismoso. En el tono más despiadado. A través del status de su Twitter y Facebook, Pedro Reinstack le daba al mundo la noticia, incluyendo a su novia Cecilia Guerra: "Soy Gay... Como Ricky Martin. Acéptenlo o bórrenme de sus contatos".

"¡Pero qué se ha creido este Pedro!" dijo su endiablada novia.

Procedió a llamarlo a Nueva York.

"No me gusta esas bromas en Facebook. Acá en la Isla nadie entiende tu sentido del humor británico. Me haces el favor y quitas eso de tu status"

"Cecilia no son bromas"                              

Un silencio ensordecedor inundo la comunicación a ambos lados del Atlántico.

"Soy Marica"

Cecilia sintió ganas de caerle a puños. ¿Por qué su novio insistía en hacerle bromas pesadas? Pedro Reinstack era un bromista por naturaleza. No era la primera vez que le jugaba una broma pesada. En el pasado, le habia llamado gastándole la peor de las bromas.

"Cecilia... Tengo una mala noticia que darte. Me maté en un accidente de tráfico... ¡ESTOY MUERTO!"

Y la pobre Cecilia salió gritando y llorando.

Hasta que le dijo que eran bromas y que seguía vivo. Ante estos nefastos precedentes, su incredulidad era de esperarse.

"Deja tus bromas estúpidas Pedro. La gente ya te esta dejando comments de felicitaciones. Ellos no entienden tu condicion de bromista"

Pedro se sintió incómodo... ¿Qué es eso de "condición de bromista"?

"Hablas de mi condición de bromista como si fuera una enfermedad... Una maldición"

"Para mi lo es. No puedo vivir tranquila pensando cual sera la proxima maldad que me gastes"

Pedro Reinstack comprendió que Cecilia aún no le creía el cuento. Tendría que ser... SUMAMENTE GRÁFICO.

"Cecilia, sé que no es fácil comprenderlo. Yo aún no se cómo sucedió. Pero tengo que decirte que es cierto. Soy gay. Y estoy enamorado de mi roommate... De Takyo"

Takyo Nagoya, compañero japonés de Pedro Reinstack. Cecilia había oído hablar de él por referencia. Takyo hacía su MBA en la Leonard Stern School of Business. Pero fuera de eso, Cecilia no sabía nada más. Le parecía inexistente, insignificante, un personaje fantasma de una novela. Un relleno. Un feature Extra en un film lleno de cientos de personajes.

"Sucedió la noche del Super Bowl. Bebíamos cervezas, reíamos. Disfrutabamos mientras hacíamos chistes acerca de los anuncios ridículos que esa noche habían estrenado en el juego. Hasta que comenzó a suceder. Intercambiamos miradas. Yo sentía el fuego en sus ojos, quise ignorarlo. No me había percatado de sus tendencias hasta esa noche, en la que vi cómo me miraba con deseo. Con la pasión con la que tú nunca me has mirado. Comencé a excitarme, me sentía amado, me sentía deseado. Como llevaba sólo shorts, la erección se comenzó a notar... Y él se percato. Se marchó de la sala y pensé que todo quedaría en un incidente incómodo entre dos borrachos... Pero no fue así. Al cabo de unos minutos, regresó vestido con el más bello y hermoso kimono rojo de seda que en mi vida yo habia visto. Me agarró la mano y me la besó. Yo quise decirle algo. Pero me tapó la boca y me dijo que ya no era Takyo. Me dijo que su nombre era Yuki y que era una geisha. Me dijo que yo era su samurai Buntaro. Comenzó a chupar mis dedos y yo senti mi miembro crecer y crecer. Me levanté del sofá y le quité el kimono, tenia el pene más grande, robusto y rojo que yo haya visto. Comencé a masturbarlo y..."

"BOOOAAAAARRRGHHHHHHH!!!"

Un horroso sonido interrumpió la comunicación a ambos lados del Atlántico. Era Cecilia vomitando. Pedro se sintio indignado.

"¡Aguanta, como un macho Cecilia! ¿Querías la verdad? ¡Pues ahora escucha!... ¡Hicimos el amor apasionadamente! El me rompió con toda la fuerza de un toro! Me jalaba el pelo como cavernícola mal nacido, y mientras me penetraba, con su otra mano me masturbaba y me agarraba las bolas hasta hacerme venir. Fue la noche más caliente y gloriosa de mi vida. Cuando pienso en ella, me excito y me masturbo. Desde entonces no hago más que desear llegar al hospedaje, para estar con él... Y DUCHARNOS JUNTOS!!!"

Cecilia le colgó el teléfono. Fue al inodoro a seguir vomitando. Todo su almuerzo consistente en varias lechugas y vegetales y una diminuta porcion de pechuga de pollo, se hallaba ahora en el retrete. Al ver su vómito, le dio náusea, y volvió a vomitar. Así estuvo en ese círculo vicioso por varias horas. Hasta que ganó la compostura y se repuso.

Fue a su cuarto y se miró frente al espejo. Se quitó la ropa. Quería comprobar que seguía estando buena. Cecilia Guerra era una hermosa sirena de cabellera larga, lacia, color caramelo. Con piel color del mediterráneo. Con ojos llenos de pestañas largas. Con cutis de muñeca de porcelana. Pechos redondamente perfectos y espectacular cuerpo de guitarra. Cecilia Guerra garantizaba pingas súper paradas sin necesidad de Viagra. Y sin embargo ahi estaba: derrotada, triste, humillada. ¿Cómo era posible que le hicieran semejante traición con un ser tan bajo? Con un ser que recurría a un barato y sucio truco de seducción para confundir a su amado. Cecilia Guerra, estudiante de alto honor de Biología de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Puerto Rico sólo podia encontrar una solución a semejante vejación... ¡Venganza!

Se vistió con su falda más corta, de esas que cuando las mujeres se las ponen se le ven los inicios de las nalgas. Un top con escote y el ombligo al descubierto. Se puso sus tacos más altos, y se soltó el pelo. Se pinto los labios con lápiz labial brilloso... "Para que me quieran chupar las bembas"

Cecilia Guerra se veía despampanantemente provocadora. Lista para matar...

Se marchó en su Volkswaguen Beatle convertible. Atrás dejaba su vida de ricachona de Guaynabo City. Cecilia iba con rumbo al aeropuerto. En unas horas estaría en Nueva York y en otras dos horas le estaría espetando un cuchillo en la manzana de Adán al tal Takyo ése. Pero antes se vengaría, teniendo coito con el primer pendejo que se le apareciese de frente.

"Pedro es tan celoso. Se va a morir cuando le diga que me he revolcado con otros hombres"

Y asi fue. En la aduana del aeropuerto vio como el empleado de los rayos x, un enorme fortachon  mulato de camisa apretada le miraba con lujuria malsana.

"Clávame"

 El le respondio con suma tranquilidad, como si ya estuviese acostumbrado a esas cosas      "Salgo a las 12"

"¡No importa, clávame ahora!" Acto seguido se alzo la falda y se bajo su hilo dental. Se puso en cuatro, como una perra. Mostrándole sus amplias y bien formadas nalgas

El Empleado de aduana no sabía que hacer. Vaciló. Pero la muchedumbre que hacía fila, compuesta en su mayoria de hombres macharranes, le alentó.

"Maricón" gritaban los hombres.

Podía perder el trabajo, pero tenía a una espectacular hembra diciéndole... "clávame" Su orgullo estaba envuelto, lo estaban llamando maricón... Y el era muy straight. Al diablo el caso que les formularan a ambos por exposiciones deshonestas. Se sacó su verga y comenzó a penetrarla con la fuerza de un caballo desbocado.

"¡Dale duro!" gritaba la muchedumbre. De la impresión a una vieja le dio un ataque al corazón.  Otros hombres se sacaban su miembro y se masturbaban viendo la escena. Como si fuese una pelicula porno. Un pequeño curioso le preguntaban a la madre.

"Por qué la nena dice "dame duro, qué rico, dame"? Si a mi me duele cuando me dan pam pam!"

Cecilia estaba en pleno goce. Se sentía totalmente puta. Le vino a la mente su novio teniendo coito con el japonés, mientras le agarraba los testículos al asiático. Quiso también hacérselo al empleado de aduana. Asi que mientras este la penetraba, ella le agarraba el escroto, provocándole al empleado el más intenso de los orgasmos.

"¡Qué rica estas puñeta! ¡Qué buena estás!" decía el empleado de aduana mientras la llenaba de liquido reproductor masculino dentro de sus entrañas

Se sentía reinvindicada. Poderosa. "¡Ahí tienes tu merecido Pedro Reinstack, por maricón, por meterte con otro!"

En eso, llegó la policía del aeropuerto con ánimos de arrestar a medio mundo. Ya los deshonestos excitados, con sus miembros por fuera, sumaban la centena. Pero los jóvenes oficiales, al ver la escena, quedaron automáticamente excitados con la figura de la espectacular fémina, y uno a uno hicieron turno para disfrutar de los encantos de Cecilia. A los oficiales, le siguieron los espectadores, incluyendo varias lesbianas que habían sacado su vibrador de su equipaje de mano. En total esa noche, a Cecilia se la tiraron como 300. Todo el que venía con animo de interrumpir el bacanal, terminaba uniéndose a la gran fiesta.

Cómo acabó en el avión, nadie sabe. Pero una vez se monto en el vuelo 1662 de American Airlines con destino a Nueva York quedó profundamente dormida. El cansancio de 300 hombres y 2 lesbianas, le cayó encima.

Cuando abrió los ojos, ya estaba en JFK. Como andaba sin equipaje, salió directo a la calle. Un paquistaní en un taxi amarillo se ofreció a llevarla a Manhattan por 35 dolares.

"How much will it cost me if I give you my ass?"

Cero. En un desvio en el Van Wyck Expressway, el paquistani se saco su musulmana pinga y la penetró por el ano salvajemente. Ella le agarraba su arrugado escroto, mientras el hombre hacía todo lo posible por que no se le cayera el turbante. De momento parecía que Cecilia había descubierto su poder de mujer deseable.

"El que me la hace, la paga doble"

No. Su placer mayor no eran los embistes que le daban con penes de trece pulgadas. Su placer mayor era sentir que estaba desacrando el templo que una vez, fue sólo de su novio. Su placer mayor era sentirse sucia, para restregárselo en la cara.

"Por maricón, me he revolcado con otros hombres" Asi le diría. Llevaba horas ensayándolo.

El paquistaní llegó a la dirección indicada en la 16 y Broadway.

"Do you happen to have a sword in your car?"

"Yes I do" le dijo el paquistaní con su marcado acento.

"But it will cost you a blowjob"

Una esbelta joven latina apareció con una espada, en el lobby de la residencia estudiantil. El guardia la miró, pero no le dijo nada. Después de todo, "las mujeres son inofensivas... Y en Nueva York se ve cada cosa".

En el ascensor sólo pensaba sobre como mataria a Takyo. Escogió la alternativa más dramática: Le cortaría la cabeza


La puerta del elevador se abrió, y ante Cecilia quedo extendido un largo pasillo, iluminado sólo por una pequena salida con el letrero "Exit".

A lo lejos escuchaba unos gemidos. Eran los de dos hombres en plena accion.

"Malditos"

Su corazón estaba a punto de ser vomitado. Sentía la adrenalina invadirle con sobredosis de valentia, y fue asi como de una patada, derribo la puerta del apartamento 26

Sin embargo con lo que se topo fueron con dos hombres: Un enorme afro americano dandole sexo anal a un pequeño asiático.

"YOU MUST BE TAKYO! FAGGOT!"

De un tajo le cortó la cabeza. La cabeza voló por los aires, rompió el cristal de la ventana y cayó en la plaza de Union Square, justo al lado de dos policías.

"Where's my Pedro?" le decía Cecilia al aterrorizado negro, mientras el cadáver decapitado del asiático continuaba aún en cuatro, botando chorros de sangre a presión.

"I don't know what you're talking about!"

Justo cuando Cecilia empuñaba su sable para despedazar al africano, sintió que algo le destrozaba su mano. El sable cayó en el piso de la sala, mientras que la mano de Cecilia sangraba con una enorme herida.

La Policía le cayó encima. Pero en esta ocasión, no fue para violarla.

Su nombre es Cecilia Guerra es paciente vitalicio del Hospital Siquiátrico Bellevue de Nueva York, y sus padres millonarios la han dejado abandonada a su suerte en La Gran Urbe. Es la paciente más hermosa del hospital, y se la pasa hablando de un tal Pedro Reinstack.

La pobre Cecilia, no sabe que Pedro le jugo la broma más pesada.

Pedro le dijo que era su novio, cuando en verdad, nunca en la vida... Existió.