Posterous theme by Cory Watilo
Palabreros

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Palabras, palabras, palabras

Esta es la historia de una idea. Nació en  vericuetos intrincados. Le costó trabajo salir y al hacerlo se enredó en las circunvoluciones cerebrales. Se fue haciendo más clara. Supo que brillaba ¿Cuál era la idea? No importa. Ya era, existía, jugaba a las escondidas entre los millones de neuronas que la aprisionaban. Su dueño la sentía aparecer y diluirse ¡Esa idea era la que había estado esperando tanto tiempo! Pero retobona se escabullía por meandros de axones y dendritas.

Las idea maduró a los pocos días. Abandonó los juegos. Adolescente ansió manifestarse. Adulta se volvió muy exigente: demandó darse a conocer.

Entonces se dio cuenta que estaba presa. Atrapada en una cárcel sin salida. Prisión dura, redonda, con asombrosos avances de control. Supo que sólo unos cuantos electrones salen y entran a ese recito tan cuidado. Los alimentos y el oxígeno llegan por vías sumamente  protegidas. Por esos mismos resquicios salen las excretas de las activas neuronas. El mismo dueño de la idea comenzó a preocuparse. La sabía brillante pero no podía manifestarla. Aquella cárcel parecía perfecta.

Y entonces llegaron las palabras. Juguetonas, alegres, bullangueras. Libres y en torrente. Ahí estaban. Por cientos, por miles, ávidas para otorgar libertad. Se formaron de pronto. Sabias con los conocimientos que los seres humanos les dieron hace mucho. Sensatas con la cultura milenaria de los viejos, y la idea fue libre. Salió al mundo.

Quienes oyeron las palabras que le dieron libertad la conocieron al punto.

Gracias por las palabras.

Como dice en nuestro minimanifiesto "no compartimos ni el pasaporte". Pero algo habríamos de compartir. Yo he cumplido mi tiempo en Palabrería (ya saben, hay un tiempo para todo y para cada cosa bajo el sol...)

Ha sido un placer leerles y ser leída. Agradezco cada una de sus palabras. Les deseo buenas jornadas.

Adiós.

Libertad

Mujer_y_viento

En mis manos,
te deslizas como viento.

Eres agua, eres viva,
eres mágica, me enamoras...

Me pregunto si es porque tienes nombre de mujer.

Disfruto cuando me soplas en la cara,
aunque me haces sentir miedo
cuando vuelo demasiado.

Eres el principio del comienzo.
Lo básico.

Cuando se es libre siempre se puede comenzar.

Me quiero sentar en tu falda
volar contigo,
fluir.

Aunque tenga miedo
disfruto más teniéndote Libertad.

Tu amor es mi musica.


           


 


 

Somos cuatro los comensales en el restaurante más exclusivo, de la zona más rosa y bella de la ciudad. Enrico Strawberry, famoso cantante de ópera. Carlo Santaella, guitarrista de gran prestigio y Adolfo Salcedo, consagrado pianista: Todos ellos de visita en la ciudad. Y, por supuesto, yo. La Consagrada Periodista.
 
Los tres son mis más grandes amigos. Los tres han sido mis más grandes Romeos. Pero ellos desconocen que han compartido la misma hembra. Cada uno de ellos se siente el más especial esta noche. Cada uno de ellos piensa que tiene una historia única conmigo. Cada uno de ellos piensa que es el invitado especial y que los demás son meros instrumentos de decoración en una placentera velada de cena, vino y champagne con fresas. Así es el ego humano.

Tengo cierta debilidad por los músicos. Admiro su espíritu libre. Son como yo. Ni más ni menos.       Amo al mundo, amo la naturaleza, la belleza y, por sobre todas las cosas, amo a los hombres. Para mí son la obra maestra de la creación. En toda la naturaleza, siempre el género masculino es el más vistoso, el más colorido. En los humanos no es la excepción. Para muestra un George Clooney, un pavo real con un vistoso plumaje. George es el mejor especimen humano de nuestros tiempos.

Los había invitado con la excusa de tener una conversación con los tres artistas más destacados de la patria. Escribiría un reportaje sobre ellos para la revista "Random Weekly".   Qué afortunada soy al saber que cada uno de estos hombres ha estado locamente enamorado de mi. Me halaga saberlo, máxime cuando son la crême de la crême. Tan célebres.                     Y no es que ande buscando asociarme con celebridades. A cada uno de ellos los conocí cuando aún figuraban en el anonimato.

A Enrico lo conocí una noche, de camino a una de esas ciudades terminadas en "Burgo" . Estábamos varados en la estación del tren. Una intensa nevada había congelado las vías ferroviarias, y no había nada más que hacer: sólo coquetear.

 
"Oiga jovencita, me gusta mucho su pelo violeta"

Me reí. Su piropo me pareció muy descriptivo y técnico.

"Eso lo dice porque, probablemente, una chica lo dejó con calentura"

Él me miró con esos ojos embriagantes que aún conserva. Con esos ojos que, de mirar, prendan.

"Está usted en lo cierto"


Por demás está decir que no fuimos esa noche a la ciudad terminada en "Burgo"

Ese fue el principio de la historia de amor de Enrico. Y digo de su historia de amor porque nunca fuimos pareja. Esto, a pesar de que él me trataba como si fuera su chica.

"Sólo puedo ofrecerte esto Enrico. Encuentros furtivos en ciudades terminadas en "Burgo" Sólo eso. Soy un ave libre."

Él solía decirme que no había inconveniente. Que todo estaba bien, que no era un problema. Pero del dicho al hecho, hay mucho trecho. Muy pronto su amor, comenzó a apabullarme. Todos los días me enviaba cartas de amor empalagosas. Todos los días me componía obras maestras, que al principio parecían tiernas, pero que luego se tornaron repetitivas. Hasta que un buen día no pude más y le dije:

"No más ciudades terminadas en "Burgo"

Lloró como una magdalena. Ahí comenzo a componer canciones tétricas. Entre ellas, su más famosa canción "Noches en Estrasburgo, Hamburgo Y Edimburgo"                              

 
Hoy día la prensa lo describe como "un Andrea Boccelli lleno de rencor".


A Carlo lo conocí en mi distrito. Carlo era el mejor amigo de mi ex novio. Nuestro amor comenzó el día que Oscar me mandó a volar, vía auricular, por una bailarina. Yo planeaba dejarlo ese día porque me había dado un anillo, y yo detesto las agendas y los compromisos. Pero él me madrugó.

"Quiero decirte que estoy acostándome con una bailarina"

Comencé a llorar desconsoladamente. Pero Carlo se convirtió en mi apoyo. Su apariencia de oso de peluche me sedujo totalmente. Mucho más cuando sacó la guitarra y comenzó a cantarme esa canción de Enrique Iglesias, que siempre me ha ido como anillo al dedo.

"Loca... Jugaste a trapecista y sin red"

Con Carlo me casé. Pero no duramos ni setenta y dos horas, y esto lo digo literalmente. A los tres días, me había divorciado de él. El tipo es un neurótico y sólo vive obsesionado con su música y su estudio de grabación. Además, no sé qué me pasó porque -como dije anteriormente-, yo detesto los compromisos. La separación fue el detonante de su gran pasión, y empezó a escribirme canciones súper deprimentes. Su más famosa (y ridícula, dadas las circunstancias) "Paraíso de 72 horas"


Por último, Adolfo, es mi amor platónico. Nunca  paso nada entre nosotros, porque así lo quisimos los dos, para no arruinar nuestra amistad tan perfecta. Nos conocimos en la facultad de psicolingüística. Nos encantaba hablar de Derridá, Saucere y dicotomías

"Creo que los dobles discursos son reflejo de la compeljidad del ser humano, el cual es, esencialmente, contradictorio de la A a la Z"

"Hablemos ahora de mayéutica..."

Y así nos pasabamos las horas. En ocasiones ibamos a ver películas francesas y él terminaba quedándose dormido. Pero nuestro amor nunca fue  más que admiracion mutua. Quizás por ser tan fanáticos de Platón ambos. Tuve que cortarle la amistad cuando me recriminó por haberlo plantado un "tradicional jueves de café y filosofía"

 
" Adolfo, tu más que nadie, sabes que detesto los compromisos"
 
Tiempo después supe que había volcado todo su amor por mi, en la música. ¡También!.

Esto fue una tamaña sorpresa porque, a pesar de que ya estoy acostumbrada a que me dediquen canciones y poemas, no me lo imaginaba de parte de un filósofo que, de la noche a la mañana, aprendió a tocar piano.

Lo que a muchos les toma años, a él sólo le tomo 3 semanas. Por esta razón se volvió famoso. La gente lo conoce como "El Virtuoso Celoso"

"Celoso" por una composición que escribió inspirándose en los supuestos celos de su piano contra mi persona.  "Piano Celoso" se llama la partitura esa.

En fin. Que ahí están mis amores. Batallando por ganar mi atención. Buscando ser la figura principal en mi perfil y en mi corazón.

Yo los miro y me dan mucha ternura. Veo como hablan cada uno de sus proyectos y logros, como si fueran el regalo de Dios para las mujeres. Me sonrío, tomo notas y les estudio .

 

Tomamos de nuestras copas de vino, y nuestras risas comienzan a delatar una incipiente borrachera. Me doy cuenta que los amo a los tres, muy a mi manera. Los amo y en mi amor por ellos, me veo a mí misma. Descubro que soy todo un condominio de amor, con muchas habitaciones para inquilinos. Los miro y descubro la razón de mi renuencia al compromiso. Descubro que limitar al amor es tan imposible como limitar al universo mismo.

En La Ciudad de Nueva York, el 4 de junio de 2010

 

 

 

 

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