Pocas Palabras
La relación era dificíl. Ya había pasado un año desde que llegaste al mundo. No se si lo sabes pero nos conocemos desde antes que vieras la luz.
Antes, mientras ella te cargaba, yo te hablaba y tu me escuchabas: Inocente, ingenua, sin palabras y con todo por expresar en unos pocos gestos.
Reconociste mi imagen cuando te visité en aquella casa. Mi voz, mi cara, mi silueta era familiar todavía. Tu evidente emoción al verme llegar me lleno de una alegría que no se puede explicar con palabras. La señora no lo comprendía, el mundo no lo comprende ni lo comprenderá, pero entre tu y yo siempre hubo una conección especial. Mientras brincabas en tu sillita por mi llegada, mi corazón hacía piruetas en mi pecho por tu alegría.
La situación con ella cambió. Era insostenible y aunque las quería, no podía seguir sufriendo. Como la relación era difícil te dejé de ver. No se cuanto tiempo, pero se sintió como mucho. Luego de ese tiempo su visita fue agradable. Tu ya caminabas y la conección se sintió de la manera más sencilla. En medio de muebles, sonidos, voces poco familiares y gente poco conocida fuiste a volar a mi amparo. Un gesto inocente que yo pude reconocer. Te sentaste en mi falda, sin llamarte, sin buscarte. No decias palabras pero así lo expresaste todo.
Ya ha pasado mucho tiempo, no sé ni siquiera cuantos años, pero haz crecido y aún te acuerdas de mi. Quizás gracias a ella se ha mantenido la conección. Ahora el inocente soy yo, pensaba que la conección se había perdido, pero solo hizo falta que me escribieras unas pocas palabras para comprender que existía. Y lo único que puedo decir es que desde aquí, desde lo lejos, yo también te quiero mucho y te extraño.
En Nueva York, 14 de diciembre de 2011, escuchando "Bitter Sweet Symphony"