Memorias del futuro
Nada como releer para revivir. Porque no es imaginación sino palabras constantes y contables las que nos llevan de vuelta a las mariposas en el estómago, o la acidez de la gastritis inminente.
Total, que después de muchos meses, he llegado a una conclusión: la inmadurez no está en cometer errores -la sombra que persigue nuestros triunfos-, sino en saber cómo resarcir los daños directos y colaterales. Tomar acción para moldear las memorias del futuro.
Pero esta no es conversación para Navidad.
Que la memoria se nos borre un poco.
Amén.
